| Necesidad
y descripción del proyecto |
El
Alimoche Común (Neophron percnopterus), ave carroñera conocida
en Canarias con el nombre vernáculo de Guirre, está en peligro
de extinción en el Archipiélago. Su desaparición
no sólo provocaría un lamentable empobrecimiento faunístico,
sino también cultural, pues este pequeño buitre, la única
ave necrófaga canaria, es un interesante punto de referencia para
muchas leyendas e historias mantenidas a través de la tradición
oral, la mayoría anteriores a la llegada de los primeros europeos.
Desde el uno de enero de 1998, los Cabildos canarios han asumido del Gobierno
de Canarias las competencias delegadas en materia de conservación
y mejora de la flora y fauna, así como de la conservación,
preservación y mejora de los hábitats naturales (Decreto
161/1997). En el caso concreto del de Fuerteventura, ya incluso unos meses
antes esta institución había mostrado su preocupación
por la situación de la población insular de este ave, tan
importante como hasta el momento escasamente estudiada. A lo largo del
presente año, la Consejería de Medio Ambiente ha puesto
en marcha un ambicioso proyecto con el que se pretende frenar el actual
retroceso de la especie y, en lo posible, incrementar su número.
Para ello se cuenta con la colaboración de la Estación Biológica
de Doñana (CSIC) y de uno de sus investigadores, el doctor José
Antonio Donázar, máxima autoridad mundial en el estudio
de las aves carroñeras. También con la Sociedad Española
de Ornitología (SEO) y su Centro de Migración de Aves.
Un censo realizado en 1987 estimó para toda Canarias 34 parejas
de Guirre, de las que entre 26 y 31, el 91%, serían majoreras,
frente a las 2-3 parejas distribuidas entre Lanzarote y Alegranza, encontrándose
extinguido en el resto de las islas. Diez años después tan
sólo quedan 20-22 parejas en Fuerteventura, lo que supone un retroceso
del 35%, mientras en Lanzarote la especie está a punto de desaparecer.
La razón de este alarmante descenso es compleja. Por un lado se
encuentra la falta de recursos alimenticios suficientes, provocada por
la estabulación del ganado y desaparición de los muladares.
Además está la alteración y destrucción del
hábitat de la mano del actual desarrollo económico. Pero
también tiene mucha incidencia la actividad humana, ya sea mediante
la acción directa, como el expolio de nidos, o la indirecta, como
el uso de venenos.
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