La
reciente localización de un importantísimo dormidero comunal
de guirres en la isla majorera, sobre un tendido eléctrico de alta
tensión, donde se concentran en estos momentos más de medio
centenar de individuos, ha modificado sustancialmente el proyecto inicial,
pues se considera fundamental proteger esta zona con urgencia. Así
por ejemplo, la protección de dormideros comunales de especies
amenazadas como el águila calva (Haliaetus leucocephalus) ha sido
valorada por las Administraciones de Estados Unidos y de Canadá
como una pieza clave en sus estrategias de conservación. Dichas
estrategias se centran en dos aspectos fundamentales: Por un lado, la
caracterización y protección del hábitat, y por otro,
el mantenimiento de sus principales fuentes de alimento. En ambos casos
se consiguió con este manejo una importante reducción de
la mortalidad juvenil, lo que supuso una garantía para el futuro
de la especie e incluso permitió la posterior creación de
nuevas parejas. |