Un lugar para dormir

La reciente localización de un importantísimo dormidero comunal de guirres en la isla majorera, sobre un tendido eléctrico de alta tensión, donde se concentran en estos momentos más de medio centenar de individuos, ha modificado sustancialmente el proyecto inicial, pues se considera fundamental proteger esta zona con urgencia. Así por ejemplo, la protección de dormideros comunales de especies amenazadas como el águila calva (Haliaetus leucocephalus) ha sido valorada por las Administraciones de Estados Unidos y de Canadá como una pieza clave en sus estrategias de conservación. Dichas estrategias se centran en dos aspectos fundamentales: Por un lado, la caracterización y protección del hábitat, y por otro, el mantenimiento de sus principales fuentes de alimento. En ambos casos se consiguió con este manejo una importante reducción de la mortalidad juvenil, lo que supuso una garantía para el futuro de la especie e incluso permitió la posterior creación de nuevas parejas.

Es precisamente esta experiencia americana la que se ha propuesto como mejor medida tendente a garantizar la conservación del guirre en Fuerteventura. Volviendo al ejemplo estadounidense, el cierre de un basurero en Alaska, del que dependía un dormidero de águilas calvas, incrementó la mortalidad juvenil durante su primer año de vida en un 90 por ciento. En el caso majorero, una alteración de las condiciones del dormidero podría suponer la desaparición de la especie a medio plazo de toda la isla.

Al preservar los dormideros garantizamos su futuro, pues los guirres adultos no reproductores y los inmaduros que se concentran en ellos pueden pasar el año en este lugar con mínimos riesgos y abundante comida. Por el contrario, una existencia solitaria y errante incrementaría sus probabilidades de morir.