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LA
CERÁMICA
Noticias
históricas:
Los antiguos habitantes de la isla, los majos,
introdujeron el conocimiento de la artesanía del barro del
Norte de África. La cerámica aborigen, fabricada a
mano, se caracteriza por poseer formas ovoides con fondos cónicos
o planos y por tener la superficie decorada con incisiones que representan
diversos motivos rectilíneos, punteados etc.
Con la colonización de la isla desaparece paulatinamente
la fabricación de las tipologías de la cerámica
aborigen y surge la alfarería tradicional con la aportación
de nuevas formas y tamaños de las piezas, así como
la ausencia de decoración incisa en las vasijas, rasgo que
caracteriza a la cerámica aborigen. Sin embargo se continuaron
elaborando las piezas a mano, sin el uso del torno o moldes.
El
trabajo de la alfarería era elaborado sobre todo por las
mujeres, que fabricaban todos los utensilios del ajuar doméstico.
Materias
primas:
Barro, arena, agua, almagre, petróleo
o gasoil.
Utensilios
y herramientas:
Callao de playa, arco metálico, cuchillo,
pedazos de caña o tabla.
Proceso
de elaboración :
La búsqueda de la materia prima para
la confección de las vasijas es el primer paso que realiza
el alfarero-ra. Los lugares donde se extrae la arcilla, denominados
barreros, suelen estar alejados del alfar y desde ellos se transporta
la materia prima hasta la casa o taller del artesano.
Una vez recogido el barro se le aplican una serie de tratamientos
hasta hacerlo útil para el trabajo:
Se tiende al sol para que se seque si está muy húmedo,
se desmorona con una piedra o un palo para desmenuzarlo, se limpia
de piedras o impurezas, se pone en remojo y se deja reposar cierto
tiempo, que pueden ser varios días.
Posteriormente
se extiende sobre una capa de arena fina de barranco, añadiéndole
a la masa la misma arena en una proporción de un 25-30 %.
Los barros canarios absorben mucho agua debido a su origen volcánico;
por lo que al secarse se encogen mucho y se rajan. Para disminuir
el encogimiento y las ranuras se le añade arena de barranco,
que no puede ser de playa porque contiene sal y se disuelve y deshace
el barro.
Cuando
ya está hecha la mezcla se corta la masa de barro en porciones,
se enrolla y se amasa hasta que quede bien ligada.
Para iniciar la vasija se pone en el lugar que va a servir de soporte
de la misma ( una mesa o una piedra plana ) arena, que evita la
adherencia del barro y facilita el giro en la construcción
de la pieza.
Seguidamente se toma un trozo de la masa de barro entre las manos
y se aplana o se presiona con los nudillos para formar una cavidad,
según el fondo de la vasija que se pretenda construir, plano
o circular.
Acabada
esta operación, se vuelve a tomar barro para comenzar a construir
las paredes. Para ello se fabrica una masa cilíndrica alargada
y estrecha por frotación de las palmas de las manos, hasta
que alcanza una longitud adecuada que unirá a la base, mientras
con una mano le imprime un pequeño movimiento circular. Para
asegurar una mayor homogeneidad a la parte baja de la vasija, el
alfarero-ra se esfuerza en darle al cilindro un largo tal que baste
uno sólo para dar vuelta completa a la base.
Después continua añadiendo sucesivos cilindros hasta
llegar a la altura deseada, que estará en función
del tipo de vasija que se quiere fabricar. Una vez construida se
procede al desbastado más grosero que consiste en ir arrastrando,
con el dedo índice doblado, el barro desde la base hacia
arriba, mientras que con la otra mano se aguanta la presión
ejercida desde dentro. Esta acción se realiza para tapar
las grietas y darle la forma definitiva a la vasija en el interior
y exterior.
Posteriormente
la pieza se deja en reposo hasta el día siguiente para que
pierda un poco de humedad y proceder así a su raspado. Esta
operación consiste en reducir el grosor de las paredes con
un palo, arco u otro utensilio. El grosor depende de la calidad
del barro y del tamaño de la pieza. Generalmente oscilan
entre los 2 mm. y 2 cm.. Después del raspado la superficie
queda rugosa y basta, por lo que es necesario alisarla. Para ello
se pasa repetidas veces un callao humedecido en agua, con el fin
de conseguir una superficie lisa y uniforme. A continuación
se deja secar ligeramente y se vuelve a pasar el callao, pero esta
vez en seco, para borrar las huellas de la anterior operación.
Por
último a la vasija casi seca se le pone almagre y se le aplica
la técnica del bruñido.
El almagre se compone de tierra de coloración rojiza que,
una vez mezclada con agua, aceite o petróleo, se unta con
los dedos sobre la superficie de la vasija. Pasados unos minutos
de secado del almagre, se procede al bruñido frotando la
superficie con un callao, o bien, pasando un trapo mojado en petróleo,
para sacarle brillo.
Cuando las vasijas estén terminadas se dejan reposar a la
sombra, en un lugar sin corrientes de aire, hasta que pierdan toda
la humedad. Una vez secas se procede a la cocción de las
piezas.
Hasta
hace poco tiempo, los alfareros-as cocían las vasijas al
aire libre, siguiendo la tradición aborigen, en un tipo de
horno que consistía en hacer un hoyo en el suelo, de poca
profundidad. En él se introducían las piezas colocadas
sobre una base de leña, cubriéndose estas nuevamente
con ramas de mayor grosor y de combustión más lenta,
añadiéndole más leña a medida que transcurre
el guisado de la pieza. La cocción así realizada es
muy lenta, condición necesaria para evitar que las piezas
se fracturen.
Otra forma de cocer la cerámica es en el horno de pan, de
una sola cámara.
Actualmente,
sin dejar de utilizar estos dos métodos de quema, se ha introducido
otro modelo de horno de dos cámaras, de tipo árabe,
que presenta la ventaja de poder utilizar en él cualquier
tipo de leña.
Productos
:
Los productos cerámicos más
comunes son : tallas, braseros, asaderas, hornillas, ollas, bandejas,
platos, etc., y reproducciones de cerámica aborigen como
tofios y vasijas ovoides con decoración incisa.
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