El legado de Pilar Cabrera

    De pronto, el zarpazo final de la fiera nos ha dejado sin Pilar. La pérdida de una persona querida es siempre dolorosa; pero la pérdida de una líder como Pilar nos deja un vacío que es necesario racionalizar, para poder seguir adelante sin caer en la melancolía.

    Las personas afectadas por el cáncer tienen comportamientos extremadamente variados, desde la negación activa de la enfermedad y no querer enterarse de nada, hasta entrar en depresión quizá mas grave que la propia enfermedad original por no poder asumirla. Pocas personas optan por enfrentarse al cáncer con valentía, haciéndole frente tratando de conocer a fondo las posibilidades de tratamiento, y agotándolas todas. Y, finalmente, alguna persona muy especial decide atacar el problema del cáncer en todos los frentes. Para ello se esfuerzan en tratar de organizar la colectividad donde viven para que, a su vez, asuma responsabilidades en la tarea colactiva de luchar contra el cáncer. Es a esta última categoría de seres excepcionales a la que pertenece Pilar. Su lucha incesante para que se reconozcan las carencias majoreras en el terreno sanitario, y en particular en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer, formarán parte de la historia de la medicina en Fuerteventura. Su contagiosa capacidad organizativa ha quedado plasmada en la constitución de la Asociación Canarias Contra el Cáncer, fruto de la imaginación de numerosas personas que se han aglutinado en torno a Pilar. Tener ahora un Oncólogo en Fuerteventura es fruto de esa presión continuada y del buen hacer de la Asociación, de la que Pilar fue su primera presidente.

    Esforzarse en que la sociedad majorera hable de cáncer, como corresponde a una sociedad madura y bien informada, ha sido una tarea en la que Pilar ha contribuido en gran manera. Hoy, Fuerteventura es la isla de Canarias en que más y con mejor criterio se habla de cáncer entre la gente de la calle.

    Sus conversaciones conmigo terminaban siempre con una exigencia clara: ustedes tienen que investigar más y encontrar nuevos tratamientos para los cánceres que ahora no lo tienen; y que esos tratamientos sean menos agresivos para que los pacientes "no alucinen hartos de quimio". Su exigencia de más investigación no estuvo exenta de crítica: ¿qué hacen ustedes que no están investigando? Para organizar la lucha contra el cáncer en la sociedad ya estamos nosotros, los pacientes y sus familiares" El legado que nos deja Pilar es muy importante: su ejemplo de lucha contra la enfermedad -pertenecía a esa clase especial de seres humanos que consideran que es de mala educación, y hasta obsceno, pasarse el día quejándose de sus dolencias-; su capacidad organizativa e integradora de voluntades -su actuación en la Carrera Cicloturista Canarias Contra el Cáncer fue inolvidable-; su preocupación por más y mejor atención a los pacientes majoreros de cáncer -no olvidaremos su objetivo de lograr un piso de acogida para los pacientes que han de trasladarse a Las Palmas para recibir tratamiento-; su exigencia de que el conocimiento sobre cáncer llegue de manera clara y fiable a los pacientes y sus familiares; y, sobre todo para el ICIC, su obsesión por el desarrollo en Canarias de mucha más investigación sobre cáncer y que ésta llegue pronto a la cabecera del paciente.

    Pilar sabía que perdería su lucha contra la enfermedad. Pero era de esa clase de bregadores que se lo ponen dificil a adversarios más potentes. Su legado es claro, como claro tenía ella que esto de luchar contra el cáncer es una carrera de relevos. Nadie dirá que no hizo todo lo que pudo, y cuando alguien hace todo lo que puede no se le pede pedir más.

    Nuestro homenaje a Pilar debe ser paralelo al reconocimiento de su capacidad de lucha. Su legado nos obliga a seguir esforzándonos para que sus objetivos sean alcanzados; los ha dejado planteados de manera clara y cotundente para cada uno de quienes tuvimos el privilegio de conocerla y tratarla.

    Pilar: vivirás entre nosotros mientras la lucha contra el cáncer continúe y tus amigos no te olvidemos. Descansa en paz.

    Nicolás Díaz Chico
    Director del Instituto Canario de Investigación del Cáncer
    Presidente Electo de la Asociación española para la Investigación del Cáncer